Tus silencios hieren, sí, pero es un dolor que el tiempo podría sanar,
y dejar que fluyan sería la salida más fácil.
Prefiero seguir jugando con tus palabras, que podrían herir de forma irreversible.
Me gusta apostar y me gusta arriesgarme.
Aún no sé porque apuesto ni si debería apostar, sin embargo... sigo jugando.
