Locas, ante tu silencio, mis ganas de oír un te quiero.
Locas mis manos rozando el aire, dibujando tu figura.
Locas las piernas que corren tras tus invisibles huellas.
Puedo parecer desarmado, pues me vuelvo lábil ante tanto amor,
Pero es desde mi frío rincón donde nace mi coraza,
Donde revelo cada fotografía, ordenando mi vida.
Y aunque no es grata la soledad,
Puedo aprender de nuevo a vivir con ella.

