Perdido,
a bordo de un tren sin destino,
en un infinito desierto de mentiras,
donde la música no llega a mis oídos,
donde las estrellas no alumbran el camino.
Perdido,
buscando el faro que ilumine mis sentidos,
el paracaídas que retenga mi caída,
siguiendo los sueños ya dormidos
que lejos están de brillar contigo.


